
La empresaria e influencer Kylie Jenner vuelve a estar en el centro de la polémica tras una denuncia presentada por una exempleada doméstica, quien asegura haber sido víctima de múltiples abusos durante años de trabajo en su residencia.
De acuerdo con la información difundida, la demanda sostiene que la trabajadora enfrentó restricciones severas, amenazas y condiciones laborales irregulares, incluyendo una regla que le prohibía mirar directamente a Jenner a los ojos.
La denunciante, identificada como Juana Delgado Soto, afirma que trabajó en la casa de la empresaria entre mayo de 2019 y agosto de 2025, período durante el cual habría sufrido situaciones de discriminación racial, acoso y falta de pago de salarios, además de la ausencia de medidas para prevenir este tipo de conductas.
Según su testimonio, las condiciones empeoraron a partir de 2023, cuando Itzel Sibrian pasó a ser su supervisora directa. Soto asegura que desde entonces se intensificaron los malos tratos, incluyendo burlas relacionadas con su acento, su origen y su situación migratoria.
Uno de los episodios más graves ocurrió en 2024, cuando decidió presentar una queja ante Recursos Humanos. Aunque la supervisora fue apartada temporalmente, posteriormente habría sido reincorporada, lo que, según la denunciante, agravó aún más su situación.

En su relato, Soto afirma que tras ese hecho fue amenazada con el despido si no extendía su jornada laboral, incluso el día de su cumpleaños, y que en otra ocasión se le negó el permiso para asistir al funeral de su hermano.
Además, la demanda indica que se le asignaban tareas degradantes, se le restringía el acceso al baño y se le imponían normas estrictas de comportamiento, entre ellas evitar cualquier tipo de contacto visual con Jenner.
La exempleada también asegura haber intentado comunicar la situación directamente a la empresaria mediante una nota manuscrita, en la que describía el impacto psicológico de lo vivido.
“Lo siento, no puedo seguir así, todos los días me maltratan… no puedo dormir por las noches y siempre tengo ansiedad por la forma en que me tratan. Hice lo que hice, nadie me ayudó”, expresó en el mensaje.
Finalmente, Soto decidió renunciar en agosto de 2025, alegando un deterioro significativo en su salud mental.

Actualmente, la trabajadora reclama una compensación por daños, mientras que otra empleada, identificada como Angélica Hernández Vásquez, también habría presentado una demanda con acusaciones similares.
Este caso vuelve a poner el foco sobre las condiciones laborales dentro del entorno privado de figuras públicas y podría tener importantes repercusiones legales en los próximos meses.